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Escribir Pensando en un Mundo Nuevo

Primero, ¿Por qué? (y la pertinente: ¿Por qué yo?), luego, siguiendo la cadena desatada por la pregunta inicial, ¿Hay que cambiar algo?, y si así fuere, ¿por dónde empezar?, ¿uno solo?, ¿será que estoy viendo negativamente las cosas?, y ¿habrá otras formas negativas de ver el mundo?

De lo malo:

Como un primer momento, decubrimos que estamos en lo incierto sin tener a la vista un asidero.

Después de explorar el intentar cambiar las cosas, paso de dar palos de ciego sin rumbo a percatarme que estoy sólo en mi mundo inmediato. Aprendo  de esto de cambiar las cosas que atañen a todos no es de una persona, de un héroe como los mencionados en todas las historias enseñadas en las aulas escolares (y contadas en los relatos por los medios de comunicación). Pareciera que una vez admitido que las cosas no andan bien, nuestro primer impulso es esperar que llegue ese otro que haga lo que falta: ese héroe, o como alternos, la ciencia –concebida como desprovista de “los que hacen ciencia” y al margen de la milenaria acumulación de conocimiento, y como chispazos individuales– o alguna divinidad que alumbre el mundo produciendo el cambio pertinente. Si no apareció ninguno de estos sujetos, viene el segundo impulso: la aceptación de que “no hay de otra” y pues solo queda cruzar los dedos y entregarnos al destino (¿manifiesto?).

En un segundo momento, nos percatamos que a (casi) nadie le interesan los otros.

Y que esto no es novedad pues forma parte la normalidad de nuestra cotidianidad. Tenemos que la convivencia se da en un ambiente forzado y lleno de simulación porque la prioridad servirse del otro. Eso es, si te sirve o nó es el punto, una relación utilitaria que luego descubro que se enmarca en la llamada mercantilización de la vida. Parafraseando a Enrique Dussel en su “Ética Comunitaria”,diremos que resulta difícil ver al “otro” como un fin en sí…, (como un dar al otro sin esperar nada a cambio) y no como un medio para… (Obtener un beneficio personal).

Como un momento final, vemos que existe una conflagración internacional para impedir que cambie el status quo (estado de cosas).

Con una actitud generalizada expectante e interesada solo en el beneficio personal se ha generado en forma creciente una atomización de la sociedad que ha resultado muy beneficiosa para sectores muy reducidos de la población mundial al facilitar sin gran resistencia una gran acumulación de riqueza sustentada en el despojo y la explotación del trabajo ajeno. Por eso esta historia debe ser contada desde un punto de vista (una mirada) donde, los que por siglos has hecho acopio de riqueza, no resulten ser los villanos de la historia.

Así, cuando destinan “grandes” recursos en instituciones educativas y de investigación, en la ciencia y la cultura en general, se construyen narrativas en las cuales toda la sociedad les queda a deber por sus acciones “bondadosas”. Con la ciencia aplicada, se construyen edificios, la industria de los bienes que nos hacen una vida “de calidad”, se industrializa el campo, se desarrollan el comercio y la navegación por cielo mar y tierra, y la virtual. No existe rincón de nuestra vida donde no estén presentes los resultados de su cadena universidades-ciencia-tecnología-investigación con la que nos hacen la vida a todos. Y todo se lo quedamos a deber: trabajo, hábitat, esparcimiento, educación, crédito, etc., etc…, no son los villanos, son los héroes que en el primer momento no alcancé a ver. Es la narrativa de el mundo de ellos para nosotros, o el mundo que nos construyen.

Esta mirada debe ser cuidada, exaltada y defendida a toda costa, pues está de por medio el mundo de ellos (¿para nosotros?). De  ahí que el mundo deba ser estudiado e investigado, para ser interpretado, conservado o transformado acorde a el mundo de ellos, y esto implica a todas las disciplinas científicas pues a todo hay que darle ese toque, ese matiz que haga sentido y preserve la preeminencia de ellos, los que todo lo crean. Hay que mantener, conservar esa mirada. Para los comunes, hay que crear y recrear un sentido común que sirva como referente para detectar como amenaza y rechazar, desacreditar, reducir y eliminar cualquier cosa que desentone. Como un animal, la reacción será la parálisis, la huida o el ataque según las dimensiones de la amenaza.

Para ello son creadas instituciones nacionales e internacionales de administración de justicia y de resguardo de ellas, pero el resguardo de su mundo ha sido hasta hoy la preservación de ese sentido común cebado por la narrativa que porta esa mirada donde todo está bien y no hay nada que cambiar, que no hay de otra.

Por todos los flancos nos llega el mismo mensaje en cuanto a la conceptualización de la vida, de “lo humano” y “lo inhumano”, del “bien y el mal”, de “lo bueno y lo malo”, de “lo aceptable y lo inaceptable”. Se ha posicionado el pensamiento maniqueo que reduce lo complejo facilitando un supuesto entendimiento de lo social al no exigir esfuerzos reflexivos y discusiones que finalmente llevarían a cuestionar todo. El maniqueísmo, herramienta fabulosa, generadora de esa gran superficialidad que banaliza lo sustancial para dar preeminencia a lo fenoménico con fuerza de verdad. Herramienta que ha hecho posible que nos miremos a históricamente y sentirnos orgullos de ser lo que tenemos y de estar en la lucha por posicionarnos por encima de otros, orgullosos de haber entendido y practicado las reglas y los mantras de sé tú mismo, sé tú primero, sé más que los demás, defiende tu libertad, tu individualismo. Desde arriba se construye, se reafirma y se renueva la forma de ser y pensar cotidianos de acuerdo al ideal de una forma de vida que se constituye como hegemónica. Esa es “la forma” pues, todo lo que se salga de ahí viene a ser copado de descréditos que van desde los gestos reprobadores, la exclusión, las distintas formas de reducción humanas, y hasta la persecución, el castigo y el exterminio. Y esto no se da de forma espontanea, es orquestado desde las alturas del poder con lo que llaman “los tanques de pensamiento” (think tanks).   

De lo bueno:

El arribo del estudio de lo social a contracorriente de lo dominante en los ámbitos donde se estudia la sociedad, el pensamiento, la naturaleza y, la relación entre estas instancias de la realidad.

En la interpretación de la realidad apareció el estudio de formas alternas de convivencia social que han sido invisibilizadas sistemáticamente por el pensamiento hegemónico institucionalizado en los centros de educación e investigación. Estas formas “otras” de pensar la naturaleza y la sociedad como unidad indisoluble en su génesis y desarrollo han estado ahí por miles de años, y ser tomadas como objeto de estudio se ha construido una nueva narrativa que ha permitido desbordar al pensamiento hegemónico de dominación. Desde esta perspectiva contamos ya con la otra historia y el referente de la otra cultura rica en experiencias y prácticas de convivencia que han enraizado en los pueblos originarios que sobrevivientes de alguna forma a la embestida civilizatoria que padecemos.

De esta interpretación “otra” estudiada con mayor contundencia cada vez, se ha avanzado a tal grado de llegar a la predicción que, después de pasar por un amplio desarrollo diagnóstico y una discusión abundante se ha desprendido un lugar y fecha del arribo de la modernidad, que a sangre y fuego trajo un desarrollo tecnológico y científico tan prolijo desplazando grandemente esa forma de vida milenaria que hoy resulta paradigmática en la construcción de un nuevo mundo.

Con el reenfoque de las ciencias humanas en particular, se han desarrollado toda una serie de herramientas conceptuales y metodológicas que no dan respiro a cualquier relato de dominación. El mismo concepto de dominación se ha desarrollado con la identificación de las características fundamentales en las que encaja el nuevo relato, alterno pues. Y con estas herramientas se construyen propuestas de rehumanización de la humanidad.

Entonces: si hay de otra.

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