FSM

Entresijos de los Temas de Comunidad y Gobierno

Un tema que da básicamente para dos tipos de enfoque: el de la relación de los individuos de la comunidad con las instituciones y el de las relaciones de poder.

El primer enfoque implica el segundo, pero hace énfasis en la cantidad y calidad de los servicios prestados por las instituciones con que opera el gobierno en todo el aparato del Estado.

El segundo enfoque, hace énfasis en el ejercicio del poder desde las instituciones del Estado ventilando su legitimidad y su carácter como autoritario, dictatorial, democrático, simulador, de dominación,  clasista, obediencial, despótico, etc. (el etc. es para lo que uno no sabe), correspondiendo a cada caracterización al menos una opción contraria o distinta. Se habla de que se dan combinaciones de estas formas.

En este enfoque se tocará necesariamente la calidad de la relación de las instituciones (tema contemplado en el primer enfoque) con el pueblo que gobierna.

A ojos vistas, el segundo enfoque es más rico porque permite explicar las modalidades que adopta cada gobierno en turno. Como se llega a ser gobierno en un municipio, estado o país, nos lleva a considerar cuantitativa y cualitativamente los procesos electorales, la corrupción, la impunidad, la cultura de participación ciudadana, las condiciones de politización de la población, y cada tópico de estos temas implica el estudio, discusión y debate de muchos otros.

Por eso insisto en que el segundo enfoque nos encamina con mayor riqueza hacia el encuentro de las raíces de lo fenoménico que nos presenta el primer enfoque.

Si de reflexión se trata, no debe faltar la narrativa de las relaciones de poder desde donde se explican los problemas de la relación de la comunidad con el gobierno a partir de las distintas visiones y prácticas sociales. Como ejemplo diremos que no abona mucho solo reprobar la política de certificados del registro civil con fecha de caducidad (como las actas de nacimiento o de matrimonio) si no se remonta a la mirada de la lógica mercantil y la causalidad histórica de toda una ideología con que un gobierno asigna operaciones de formato empresarial a sus despachos de servicio a la comunidad, como tampoco es cabal la mirada que refiere a una comunidad que “recibe servicios del gobierno” caros o de mala calidad (recolección de basura, pavimentación y mantenimiento de calles, etc.) sin tomar en cuenta que esa es una parte de la sociedad, la que se localiza en los primeros cuadros de la ciudad invisibilizando a aquella parte (se habla de un 60-70 %) con pobreza relativa y extrema, que solo usa transporte público o ni eso, que vive en casa no-propia o no tiene casa, la que no tiene trabajo en forma permanente  como muchos adultos mayores, mujeres y niños en estado de gran precariedad. Ha habido expresiones como de que “el gobierno debe desterrar la indigencia y combatir la mal vivencia”, hay otras que dividen a la sociedad en “ganadores y perdedores” (loosers & winners), otras que hablan de “los desechables”, y con la incursión de las tecnologías inteligentes en la producción, afloró la expresión de “los no-indispensables”, y ya hemos pasado por gobiernos que desde los conceptos de la competitividad y la excelencia han implantado con gran fuerza la idea de “los casos de éxito” con la introducción del “liderazgo empresarial” en todos los ámbitos de las instituciones como las educativas, del deporte, de la salud y de participación política.

Hablar de comunidad y gobierno obliga a poner de telón de fondo en cada problema concreto de su relación un contexto histórico, político y cultural. En ese telón de fondo deben estar los que no aparecen en otras narrativas que reducen los temas concretos a problemas personales o de grupo. Estas narrativas reduccionistas  son como las telenovelas y películas de Holywood donde los héroes son los que se hermanan con los demás pero a  partir de sus cualidades personalísimas como “el bondadoso”, “el sacrificado”, “el efectivo”, “el eficiente”, “el inteligente”, etc. donde es la individualidad la que “salva” a la comunidad. En “la otra historia” donde aparecen los invisibles de la primera, es la comunidad la que salva a cada individuo y explica porque estamos aquí aún.

De estas dos narrativas se imponen formas distintas de operar en la sociedad la relación entre comunidad y gobierno.  Creo que ese es el contexto que debe privar en el FSM: que afloren esos dos tipos de narrativas, sus justificaciones, su pertinencia, su reconocimiento, y finalmente, los resultados de una discusión sobre ellas.

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